Este es el título (según traducción) del último libro de Terry Pratchett que he leído, y van 12. Es un libro en el que no aparecen magos (ni tan siquiera El Bibliotecario) ni brujas. Incluso LA MUERTE aparece poco.

El protagonista es un joven llamado Teppic, hijo del faraón de Djelibeyi, un lugar donde nada ha cambiado en 7000 años. Teppic decide ir a Ankh-Morpork para entrar en el Gremio de Asesinos. Más tarde debe volver para ser el nuevo faraón y encargarse de la construcción de la pirámide de su padre.

Y con el humor mezclado con una pizca de psicodelia natural de Pratchett, nos encontramos con que todo lo que ha durado tanto tiempo acaba cambiando. Por supuesto, no cambia de la manera más fácil. Para que todo esto ocurra, un buen número de personajes (los embalsamadores, los constructores de pirámides, el mejor matemático del Mundodisco, etc…) aparecerá en escena y dejarán vivir tranquilos un ratito.

Un libro de Mundodisco diferente a los típicos (por lo menos de los que yo he leído) que nos entretendrá y nos mantendrá intrigados pensando en que diablos está pasando. Aunque puede que en algún momento se haga un poco largo.

A partir de ahora miraré a los camellos con otros ojos.

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