Libros de texto
Lluís Martí | September 24, 2006Con la locución ‘libros de texto’ se designa comúnmente a los libros que se utilizan en las escuelas como guía o respaldo a la enseñanza de los alumnos. Claro que, si no lo tomamos como locución, la mayoría de los libros son de texto. ¿O acaso 1984 de George Orwell es un libros de fotografías?
Dejando de lado esta tontería que, como tantas otras, corroe mi mente cuadrada desde pequeño hablaré de otras tonterías mayores. Mayores en un sentido económico, pero también lógico.
Resulta que cuando estudiaba EGB(1) yo, siempre que era posible y muchas veces lo era, aprovechaba los libros de mi hermano. ¡Que tiene 6 años más que yo! O si no, los de una de mis primas que tiene 2 más que yo. Incluso cuando estudiaba BUP(2), recuerdo utilizar los libros de Física y Química y los de Matemáticas y otros que ya había utilizado mi hermano 6 años antes.
Pero ahora esto ya no se lleva, porque ahora nada es como antes. De hecho, ni antes es como antes. Es decir, lo que ocurrió en el siglo V antes del nacimiento de Jesús de Nazaret no fue lo mismo ahora que hace dos años. La demostración es obvia: cada dos años (o menos) los libros de texto que hablan de esa época también cambian. Y, peor aún y no menos peligroso: también cambian los libros de matemáticas.
La distancia entre un punto A y otro punto B es de 320 kilómetros. Un tren circula de A a B a una velocidad constante de 60 km/h. En el mismo momento en que ese tren pasa por A, otro tren pasa por B hacia A a una velocidad constante de 40 km/h. a) ¿Cuánto tiempo transcurrirá hasta que se crucen? b) ¿A que distancia de A se encontrarán? La respuesta es, pues, depende de que año estés estudiando (3).
También cambia periódicamente la composición de la molécula de agua, que ya no tiene porque ser de dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno. Y es más, El ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha puede no haberlo escrito Cervantes o, incluso, podría ser que su auténtico título fuera otro. Y las gramáticas del castellano (llámalo español, llámalo energía), del catalán, del gallego o del inglés sufren mutaciones constantes, con lo cual, los libros de leer están, por hache o por be, mal escritos.
La evolución es imparable. Cuando yo decía que, de mayor, quería ser informático en vez de decirme “mira, hijo, por el bien de tu salud, la de tu entorno y la del Universo en general y por entero, mejor estudia algo de provecho” me decían “eso quiere decir que no tendrás que parar de reciclarte”. Ahora, el conocimiento avanza a tal velocidad que hasta los alumnos de las guarderías se tienen que reciclar.
Pero los ecologistas (los de verdad, no los que simplemente siguen la moda) saben que mejor que reciclar es reutilizar. Y eso es lo que no se puede hacer ahora con los libros de texto, para mal de los bolsillos de los padres.
Tempora mutantur.
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(1) Estamos Generando Burros, por ejemplo. Conmigo fue un éxito.
(2) Bamos(sic) Unidos al Paro.
(3) En mi época: a) 3.2 horas; b) 192 kilómetros.







