Dinero insuficiente
Lluís Martí | December 29, 2006Una conocida mía es interprete de lengua de signos. Desde septiembre trabaja para la persona sorda Adrian Cutillas que estudia Bellas Artes en la Universidad de Barcelona. Sin embargo la Universidad de Barcelona niega la ayuda económica a Adrian que permitiría pagar el trabajo de su intérprete. De hecho, desde septiembre está trabajando sin cobrar. Y lo dejará pronto (con lo que conlleva para Adrian) porque no se puede vivir de nada.
En vistas de que la Universidad de Barcelona no iba a ayudarle, Adrian probó suerte con el Departament de Benestar i Família de la Generalitat de Catalunya que, con suma generosidad, le concedió una ayuda de 925 euros mientras que la que había pedido era de 5000. Pero si tenemos en cuenta que, según Encarna Muñoz (presidenta de la Federació de Persones Sordes de Catalunya) un interprete debería cobrar 35 euros por hora (aunque puede ser menos si se trabaja todo el día, así que pongamos 20), que Adrian tiene clase 26 horas a la semana, que se dan clases unas 12 semanas por cuatrimestre y que un curso son 2 cuatrimestres, tenemos que la intérprete debería cobrar (por lo menos): 26*12*2*20=12480 euros por curso. Los números cantan.
Así que tenemos dos entidades públicas (Universidad de Barcelona y Departament de Benestar i Família) que son incapaces de ayudar a que Adrian pueda conseguir su carrera (ya perdió el curso pasado) y a que la intérprete cobra un sueldo digno por su trabajo.
Mientras tanto hay políticos y políticos de segunda (que es lo que son los mandamases de las universidades públicas, desde la UB a la UPF, pasando por la UAB) que disponen de unos sueldos de risa (porque se mueren de risa cuando ven lo que cobras tú, y tú ríes por no llorar. Un cachondeo). Pero ellos no necesitan intérprete: necesitan humanidad. Si alguna vez la tuvieron, la olvidaron pronto.
Y muchos de ellos, como se ve, no tienen ningún problema en hacer oídos sordos(1) para no tener que preocuparse de los que no pueden oír.
—–
(1) Si a alguien no le hace gracia la broma que sepa que no era mi intención ofender a las personas sordas. A los políticos sí.












